Amor y odio con el kit
Ayer fue el primer día de nieve en Nueva York (en la foto nuestro patio). Hoy a las 10 de la mañana, la temperatura es de menos 15.
Así como los más rebeldes en Buenos Aires se animan en lo peor del invierno a andar en campera de jean, acá los rebeldes se animan a olvidarse el gorrito, los guantes o la bufanda. Pero sólo por unos días, hasta que el frío arranca en serio.
Luego el kit se vuelve imprescindible durante 4 meses. Salir a la calle sin gorrito puede significar que se te congele una oreja y que te tengan que hacer la gran Van Gogh.
El kit te salva, pero el probelema es cuando llegás a algún lugar calefaccionado, por ejemplo a un bar el sabado a la noche. La campera la colgas de la silla. Que carajo hacés con los guantes y el gorrito? Los tirás en la mesa al lado de los gorritos de los otros 50 tipos? Le pedis al bartender que te los guarde detrás de la barra justo donde se acumulan los restos de cerveza? Entre Caro y yo ya habremos perdido 3 bufandas, 5 gorritos y 4 guantes, obvio que todos los guantes que perdimos son de pares distintos y caros, ya que los guantes mágicos de $5 no son muy eficientes en temperaturas polares. Qué bronca.
Lo primero que voy a hacer ni bien volvamos a Buenos Aires es guardar bien en el fondo de la baulera el Kit, y todos mis guantes de distintos, para no usarlos ni verlos nunca más.
diciembre 14, 2010 a 5:25 pm
Bercho! Si hay algo que no extraño de Boston, es el invierno polar y oscuro, jeje. Igual, la verdad es que la nieve, tiene su magia. Qué lindas todas las experiencias allá, el kit incluído.
Te mando un beso grande y saludos a Caro,
Eu
diciembre 14, 2010 a 5:29 pm
¿El enanito que se encarga de los guantes individuales perdidos será el mismo que se lleva las medias sin su par? ¿O existirá un enanito distinto para cada rubro?