Ándale, con picante!

La naturaleza enseña (o discovery) que cada vez que un animal es fluorescente o de un color raro, probablemente sea venenoso. Con las salsas en México pasa lo mismo. Si ves algo de color verde brillante, y lo ingerís, vas a mutar rápidamente. Hoy le puse a una sopa de lima un poquito – muy poquito – de una salsa verde, con semillas. Mis papilas gustativas me odiaron al instante.

Se me calentó la cara a la velocidad de la luz, roja como un brasa. Empecé a sudar y pensé que las orejas me iban a explotar. La parte del labio que toco ese ácido se me hinchó hasta el punto ¨Raquel Mancini¨. Una vez transitado este estadío, llegó el momento en que los ojos se desorbitaron y Marce se empezó a preocupar.

De refilón llegué a ver, dos mesas atrás, como un tipo local le avisaba a su amigo, también local, que no se pierda lo que estaba pasando; se empezaron a reír, les causó mucha gracia. Yo sentí morir, se me pasó la vida delante de los ojos en un segundo y lo único que podía pensar era en mi ingenuidad de creer que esta vez no iba a ser igual a las otras. Por suerte después el hielo del vaso, que se convirtió en antídoto, empezó generar una leve sensación de alivio.

Todavía siento dormido los labios (o no siento) y ya pasó un rato desde ese momento. No me arrepiento, lo volvería a hacer, de hecho seguro lo vuelvo a hacer mañana. Es una de las mejores cosas de estar acá, sólo hay que curtirse un poco y pasar la etapa de ablande. De ahí por un tubo al ají de la mala palabra. Quiero entrar al tubo!

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One Comment en “Ándale, con picante!”

  1. Ari Says:

    Excelente Caro! Hay que probar de todo (salvo comida radioactiva en la calle y el agua, ojo con la venganza de Moctezuma!).

    Unos flacos mexicanos me tiraron dos buenos datos de color: México es, por lejos, el país con más gastritis del mundo. Otro: el picante en la comida es como un rito iniciático, los chicos le van poniendo de a poco hasta que llegan a la adolescencia. El flaco lo resumía así: no sos adulto mexicano hasta que no te bancas una buena cucharada de salsa “fuego” en la boca.


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