Archivo para octubre 2010

Katz’s Deli – Pastrón del bueno

octubre 30, 2010

Cuando pasás por afuera no das un peso por Katz. Es un restaurant gigante con una luz blanca furiosa, donde la gente hace  colas larguísimas en los mostradores mientras les hacen el sandwich. Las paredes están llenas de fotos desgastadas del dueño y su hijo con actores desconocidos de los 80 y 70.

Sin embargo una vez que entrás y te acercás a la barra empezás a ver el secreto: un pastrón increíble que los muchachos cortan delante tuyo para poner en cada sandwich, junto a un poco de pepino y mostaza. Este sandwich parece combinar todos los aprendizajes del judaísmo en miles de años, porque brinda el placer absoluto.

Te ponen medio kilo por sandwich, no sea cosa que te quedes con hambre. Cuando fuimos con Caro ella pidió uno pero no llegó a comer medio, tuve que hacer un esfuerzo y comer el mío más una parte del de ella, pero  tuve que parar en el momento que si daba un mordisco más me moría.

Katz aparte del pastrón hace Knishes, Blintzes, Kneidalaj y todo que uno se pueda imaginar. Impresionante la similitud del gusto de esos platos con los que hacía mi bobe.

Tendría que ser obligatorio para todos los judíos del mundo pasar por Katz a comer un sandwich de pastrón. Y para los no judíos también.

Anuncios

Netflix.com

octubre 19, 2010

Sin duda alguna, lo mejor de Estado Unidos. El paraíso del cinéfilo. EL mejor amigo del ocio. Un producto que al igual que el fernet, no necesita demasiada propaganda porque se consume fácil.
Si bien la alegría que me genera es bastante parecida a la que sentía cada vez que hacia mi visita de rutina a alguna de las galerías de puente Saavedra a buscar 4 películas por 10 pesos, no es lo mismo. NEtflix es mucho más cómodo. Funciona así: uno paga 7.99 dólares por mes y se hace socio de este video club on line. Te da acceso a todas las películas del mundo – es un decir-, series, documentales, y alguna cosas más. Se pueden ver online o podes clikear y al día siguiente tenes un sobre – doble- con tu nombre en el buzón con el dvd adentro. Lo vez y volves a usar el sobre en el que te vino para devolverlo por correo. Lo tiras en cualquier buzón y les llega. Es mágico y muy recomendable para las personalidades moderadas, no como la mía.

LA MAÑANA

octubre 10, 2010

Parkside Av Metro Station (barrio jamaiquino): Horario 8.05.

Empieza mi mañana y la de muchísima gente más. Abro la puerta de casa para dar la vuelta a la esquina y tomarme el subte que me lleva hasta inglés. Ya hay mucha actividad, los súper latinos están a full, mucha gente descargando mercadería y mucha gente comprando. Mc Donald´s, Popeye y algún otro lugar de comidas rápidas ya están abiertos para el que quiera ¨desayunar¨. El 96 por ciento es gente negra de todas las edades. La actividad principal, arrastrar a los niños – que son puro labio y a esa hora solo exhiben su cara de puchero- al colegio e ir a trabajar. Es una fiesta de peinados rastas. Mucho dreadlocks, trenzas, afros y pelo mota; con accesorios de todo tipo y en general de los colores de la bandera de Jamaica- verde, amarillo y negro-.

Me tomo el subte, 5 paradas – 10 minutos – y bajo en Av M Metro Station (barrio judío ortodoxo): Horario 8.20

Cambio el mundo, o al menos el entorno y la gente que lo habita. La actividad sigue siendo lidiar con los pequeños. Esta vez, se ven muchas mamás en pollera hasta debajo de la rodilla y camisetas de manga larga – predominan el blanco y el negro – con pañuelos en la cabeza y cochecitos de asientos múltiples, que transportan de a dos, tres o cuatro hermanitos por vez. Los negocios siguen siendo súper latinos – en su variante kosher-, que depende el día están abiertos o no. Jueves y viernes no hay movimiento comercial en la calle. También hay mucho, pero muchos negocios de pelucas y venta de ropa del siglo XV. Los hombres con La Torá bajo el brazo – todos ortodoxos – van caminando hasta algunas casas – barrio espectacularmente lindo – que tienen como un anexo preparado, con libros y mesas grandes, y se juntan ahí, calculo que a rezar o algo por el estilo.

Camino 10 cuadras y llego a destino Av N Metro Station (barrio Ruso): Horario 8.35

No hay más niños en escena. Es un lugar medio inhóspito, con mucho metal. La estructura del tren es gigante y hay mucho ruido. Hay un cementerio cerca. Los negocios, todos instalados en galpones son en su mayoría talleres mecánicos y PyMEs que hacen alfombras o cosas de madera. Es una onda Mataderos, pero la gente que trabaja es rubia, de ojos celestes y habla en ruso.  En la esquina están mis compañeros Yasna, Ksenia, Alina, Olga y Boris tomando café. Son rusos, serbios y ucranianos que viven acá hace mucho, hablan con un acento muy particular y se visten increíblemente fashion, pero muy mal combinados – se relaciona para mí con el cambio de sistema reciente-.Nos saludamos, cambiamos el chip a inglés y nos vamos a cursar.

 

 

Una parrilla para hacerse de abajo

octubre 8, 2010

Siempre quise tener una parrilla, pero como desde los doce años vivo en departamentos, nunca se me había dado. Ahora que por fin tenemos un patiecito (con dos árboles y una cucha!) nos dimos el gusto y compramos una.

Nuestra primer parrilla es para hacerse bien de abajo. No te permite regular el fuego, una vez que lo hiciste tenés que poner arriba la reja (ver dibujo de interné) y dejar que la carne se haga sóla: Parte de un pollo me quedó crudo y  arrebaté un costillar de cerdo. También le serví carne cruda a unos amigos koreanos  (no les importó, le sacaban fotos a todo).

El carbón yanqui es una cosa química que casi se prende con un fósforo y larga un olor horrible. Todo el esquema  es ideal para renunciar a las aspiraciones de asador y hacer salchichas quemadas en 5 minutos como hacen ellos.

Sin embargo, cada derrota me envalentona más. El próximo asado, que tiene que ser pronto antes que se venga la nieve, vamos a hacer entraña, que nos dijeron se consigue en cualquier súper con el nombre de Skirt. Y va a salir espectacular y le vamos a ganar a esta parrillita de 39 dólares.