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La Vida de Yasna

enero 6, 2011

Nos conocimos con Yasna unos meses a atrás. El destino – o la necesidad de mantener la visa en regla- hizo que nos sentemos enfrentadas en un aula 5 x 5 en una clase inglés. Al principio sólo interactuábamos por medio de miradas de complicidad. A mí siempre me gustaban sus acotaciones a la clase y de alguna manera u otra se lo gestualizaba. Compartimos también la edad -28- y algún tipo de sentido del humor.

Ella es de Serbia, tiene un título universitario de Ingeniera Civil y llego a EEUU hace un par de años para acompañar a su novio a quien le ofrecieron un puesto de gerente de logística en una empresa de mudanzas después de haber trabajado unos meses ahí como fletero. Yasna hasta hace dos semanas trabajaba vendiendo helados, pero por culpa del invierno, ahora está desempleada. Le preocupa la plata, pero no la falta de diversión. Es la única mujer en una casa que acobija 6 serbios.

Hace un par de días me pidió que la acompañara a fumar un cigarrillo en el recreo porque me quería contar la causa de su ausencia a clase por una semana. Salimos a la calle todas emponchadas. Prendió el cigarrillo y dijo algo sobre Las Vegas que para mí fue inaudible por el sonido simultáneo del paso del tren y un camión de bomberos.  Ante mi dura crítica a la necesidad yankee hollywoodense de encender una sirena por cualquier suceso mínimamente extraordinario que se presenta, ella acotó que en su pueblo más o menos desde  sus 9 años prenden una a cada rato por posibilidad de bombardeo.

La cuestión es que Yasna y el novio hace una semana alquilaron un auto y se fueron a las vegas, con dos amigos. Cuando llegaron alquilaron un cuarto en un hotel y pasaron la noche. Al día siguiente alquilaron un smoking y un vestido blanco – que le quedaba enorme – y a la noche se casaron.

Me contó porque me quería invitar a tomar unas cervezas y celebrar. Así que ahora a pensar regalo.

 

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diciembre 31, 2010

Hoy estuve pensando en el año que se va. Miro por la ventana y hay nieve, camino por la casa y hay roommates, abro la puerta y hay jamaiquinos. Sin duda un año diferente.  Me hice amiga de la tecnología y empecé a usar blackberry, facebook y skype. Miro películas sin subtítulos y leo en inglés.

Aprendí a coordinar movimientos de step con música africana, a hacer una torta muy buena de ricota y limón, a saludar en ruso, y a no meterme en las discusiones que no llevan a nada.

Otra cosa que aprendí es a extrañar, a la familia, a los amigos, a la rutina y a la ciudad; y a encariñarme con nuevos lugares y nuevos amigos.

También aprendí lo hermoso que es vivir de a dos cuando hay amor y a planificar.

No le pido al 2010 nada más y lo dejo ir.

Saludos para todos y felices fiestas.

 

Netflix.com

octubre 19, 2010

Sin duda alguna, lo mejor de Estado Unidos. El paraíso del cinéfilo. EL mejor amigo del ocio. Un producto que al igual que el fernet, no necesita demasiada propaganda porque se consume fácil.
Si bien la alegría que me genera es bastante parecida a la que sentía cada vez que hacia mi visita de rutina a alguna de las galerías de puente Saavedra a buscar 4 películas por 10 pesos, no es lo mismo. NEtflix es mucho más cómodo. Funciona así: uno paga 7.99 dólares por mes y se hace socio de este video club on line. Te da acceso a todas las películas del mundo – es un decir-, series, documentales, y alguna cosas más. Se pueden ver online o podes clikear y al día siguiente tenes un sobre – doble- con tu nombre en el buzón con el dvd adentro. Lo vez y volves a usar el sobre en el que te vino para devolverlo por correo. Lo tiras en cualquier buzón y les llega. Es mágico y muy recomendable para las personalidades moderadas, no como la mía.

LA MAÑANA

octubre 10, 2010

Parkside Av Metro Station (barrio jamaiquino): Horario 8.05.

Empieza mi mañana y la de muchísima gente más. Abro la puerta de casa para dar la vuelta a la esquina y tomarme el subte que me lleva hasta inglés. Ya hay mucha actividad, los súper latinos están a full, mucha gente descargando mercadería y mucha gente comprando. Mc Donald´s, Popeye y algún otro lugar de comidas rápidas ya están abiertos para el que quiera ¨desayunar¨. El 96 por ciento es gente negra de todas las edades. La actividad principal, arrastrar a los niños – que son puro labio y a esa hora solo exhiben su cara de puchero- al colegio e ir a trabajar. Es una fiesta de peinados rastas. Mucho dreadlocks, trenzas, afros y pelo mota; con accesorios de todo tipo y en general de los colores de la bandera de Jamaica- verde, amarillo y negro-.

Me tomo el subte, 5 paradas – 10 minutos – y bajo en Av M Metro Station (barrio judío ortodoxo): Horario 8.20

Cambio el mundo, o al menos el entorno y la gente que lo habita. La actividad sigue siendo lidiar con los pequeños. Esta vez, se ven muchas mamás en pollera hasta debajo de la rodilla y camisetas de manga larga – predominan el blanco y el negro – con pañuelos en la cabeza y cochecitos de asientos múltiples, que transportan de a dos, tres o cuatro hermanitos por vez. Los negocios siguen siendo súper latinos – en su variante kosher-, que depende el día están abiertos o no. Jueves y viernes no hay movimiento comercial en la calle. También hay mucho, pero muchos negocios de pelucas y venta de ropa del siglo XV. Los hombres con La Torá bajo el brazo – todos ortodoxos – van caminando hasta algunas casas – barrio espectacularmente lindo – que tienen como un anexo preparado, con libros y mesas grandes, y se juntan ahí, calculo que a rezar o algo por el estilo.

Camino 10 cuadras y llego a destino Av N Metro Station (barrio Ruso): Horario 8.35

No hay más niños en escena. Es un lugar medio inhóspito, con mucho metal. La estructura del tren es gigante y hay mucho ruido. Hay un cementerio cerca. Los negocios, todos instalados en galpones son en su mayoría talleres mecánicos y PyMEs que hacen alfombras o cosas de madera. Es una onda Mataderos, pero la gente que trabaja es rubia, de ojos celestes y habla en ruso.  En la esquina están mis compañeros Yasna, Ksenia, Alina, Olga y Boris tomando café. Son rusos, serbios y ucranianos que viven acá hace mucho, hablan con un acento muy particular y se visten increíblemente fashion, pero muy mal combinados – se relaciona para mí con el cambio de sistema reciente-.Nos saludamos, cambiamos el chip a inglés y nos vamos a cursar.

 

 

Little Kingston

septiembre 16, 2010

Hace dos semanas que estamos mudados a Brooklyn. Somos  un equipo de cuatro puertas adentro. La casa es súper linda. Tres cuartos, una cocina muy grande y un living gigante, un baño, un espacio que no sabemos bien que es, pero es grande también y un backyard – jardín trasero – con parrilla ya estrenada y dos árboles que amortiguan bastante el sonido del subte que pasa unos metros más abajo.

Estamos ubicados a media cuadra del subte, en una cortada, dentro del barrio Jamaiquino de Brooklyn. Nuestra casa es la única de la cuadra en donde la entrada, que no tiene rejas, deja un lugarcito para sentarse. Según nos comentaron aquellas personas a las que les preguntamos, hace mucho tiempo que nuestra dirección es punto de encuentro.

A partir de las tres de la tarde empieza el movimiento.  Se despliega una mesita con sillas, se escucha fichas de dominó siendo mezcladas y algún súper auto abre sus puertas para amplificar el sonido bobmarlinesco que acompañara el resto de la velada, que la mayor parte de las veces se extiende hasta entrada la madrugada. Puede variar la cantidad de concurrentes, pero siempre son suficientes como para una partida de domino y su posterior tercer tiempo, que incluye algún tipo de majar jamaiquino, charlas en un inglés inentendible y mucho cigarrillos de humo particular.

Al principio era raro, no teníamos cortinas – salvo la creada por el humo, que eran corridas por el viento – y nos veíamos las caras  (o les veíamos las espaldas, si era después de las 2 am y teníamos que pasar del cuarto al baño) todo el tiempo. El alto régimen de exposición nos impulsó casi inevitablemente a conocernos. “how is it going? I’m PEE, he is TONY and DJ”. Hi guys I´m Carolina, nice to meet you. Are you from here? No, I’m from Jamaica and he is from Tobago….ohh great blab la bla…y así como quien no quiere la cosa me termine enterando que la cuadra tiene un equipo de futbol con camisetas y todo y que este sábado empiezan un torneo por las tardes, al cual estamos más que invitados a participar!! Así que bueno, no queda más que ir y ver si las camisetas además de una gran chala, tienen sponsor.

Ándale, con picante!

mayo 19, 2010

La naturaleza enseña (o discovery) que cada vez que un animal es fluorescente o de un color raro, probablemente sea venenoso. Con las salsas en México pasa lo mismo. Si ves algo de color verde brillante, y lo ingerís, vas a mutar rápidamente. Hoy le puse a una sopa de lima un poquito – muy poquito – de una salsa verde, con semillas. Mis papilas gustativas me odiaron al instante.

Se me calentó la cara a la velocidad de la luz, roja como un brasa. Empecé a sudar y pensé que las orejas me iban a explotar. La parte del labio que toco ese ácido se me hinchó hasta el punto ¨Raquel Mancini¨. Una vez transitado este estadío, llegó el momento en que los ojos se desorbitaron y Marce se empezó a preocupar.

De refilón llegué a ver, dos mesas atrás, como un tipo local le avisaba a su amigo, también local, que no se pierda lo que estaba pasando; se empezaron a reír, les causó mucha gracia. Yo sentí morir, se me pasó la vida delante de los ojos en un segundo y lo único que podía pensar era en mi ingenuidad de creer que esta vez no iba a ser igual a las otras. Por suerte después el hielo del vaso, que se convirtió en antídoto, empezó generar una leve sensación de alivio.

Todavía siento dormido los labios (o no siento) y ya pasó un rato desde ese momento. No me arrepiento, lo volvería a hacer, de hecho seguro lo vuelvo a hacer mañana. Es una de las mejores cosas de estar acá, sólo hay que curtirse un poco y pasar la etapa de ablande. De ahí por un tubo al ají de la mala palabra. Quiero entrar al tubo!

New York- Día 1

abril 27, 2010

El fin de semana nos fuimos a NY con el objetivo de encontrarnos con nuestro amigos Rosario, Fede y Caro –la prima de marce- que están de vacaciones y aprovechar para ver algunos posibles vecindarios a donde instalarnos en el próximo septiembre!.

Fueron dos días sin desperdicio. El primer día, después de renunciar a la idea de convencer a Marce de ir  a vivir al Bronx, nos comimos un brunch (algo asqueroso en concepto, pero delicioso en sabores, un desayuno almuerzo en donde se mezcla todo: jugo, café con leche, algún trago con vodka o champagne, panceta, frutas, panes y huevo mucho mucho huevo –especial para DTs-), y decidimos visitar Brooklyn.

Para eso tuvimos que cruzar nosotros dos y una valijita con rueditas que tuvimos de hija todo el día, un puente de 10 cuadras, que resulto ser el lugar más cosmopolita del planeta. En el trayecto nos cruzamos con judíos ortodoxos, musulmanes, indios, muchachos tipo coldplay, mujeres tipo britney, gente en bici, en rollers, viejos en cuero, todo el mundo fashion y algunos mexicanos laburantes. Recorrimos Park Slope, un Palermo a la enésima potencia y volvimos al encuentro del resto.

Nos esperaban en el departamento con más olor a vainilla del mundo, los chicos y su regalo, un fernet. Abrimos el regalo, nos tomamos la mitad y nos fuimos a comer a un brasilero. Nos pedimos una jarra loca de caipiriña que era intomable de lo fuerte, nos la bajamos toda y después lo último que me acuerdo es estar pasando por debajo de un puente humano – ese que se hace levantando las manos de a dos – descontrolando en  una fiesta yankee gritándole algo al DJ y después nada más, oscuro. No sé como volvimos, quizás alguien escribió la dirección antes de salir.